Uno de los alicientes que he añadido a mis viajes laborales es la posibilidad de correr en lugares nuevos y desconocidos. Esta semana estoy en Indianapolis y, por suerte, delante mismo del hotel hay un parque.
Ayer estuvo lloviendo todo el dia, por lo que decidi que saldria hoy a correr, si el tiempo mejoraba.
Esta mañana, a las 7:30 he mirado por la ventana de mi habitacion en el piso 19 y he visto que no llovia. Qué bien! he pensado, por fin podre salir a correr. Me he vestido y calzado las zapatillas y, a las 7:45h salia por la puerta del hotel.
Algunas miradas por parte de los conserjes y de los aparcacoches, pero yo a lo mio. Llevaba mi camiseta talisman de la Cursa de Bombers, y mi Ipod, ya que hoy no tenia la compañía de ninguna girl.
Correr por el parque solitario a esas horas de la mañana ha sido vivificante. El recorrido atraviesa el parque, rodea el rio por un lado y, despues de cruzar el puente, vuleve por el otro. He estado todo el rato pensando en vosotr@s, como habeis conseguido engancharme al running y lo maravilloso que hubiera sido una central o una sucursal aqui.
He vuelto al hotel nueva, con la satisfaccion de haber dejado una pequeña huella de las Runningirls en América.
Qué lujo de entreno!!! Gracias por la crónica!!! Un beso
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